Cinco añazos, que se dice pronto, habían pasado desde la última visita en sala de Children of Bodom a nuestro país. Cinco años desde la Aqualung de 2006 en los que ha habido hueco para el rencor por los discos malos, para el romance cuando te tragas una entrevista a Laiho en finés y a unos cuantos cientos de kilómetros de casa por puro amor (y sino que se lo pregunten a la que me acompañaba) incluso para la rehabilitación. Y digo esto porque fuentes cercanas y fiables a metalaakko nos contaban el viernes que Alexi empinaba el codo más de lo habitual en los últimos tiempos y que sus propios compañeros de banda han tenido que ser los que le alejen el agua de los floreros en esta gira para que la cosa marche. Ellos mismos han sacrificado sus cervecitas por el bien de la banda y prueba de ello eran los minis de agua mineral que se posaban encima de cada ampli sobre el escenario.No quiero ser mala pero, quién sabe si de ahí el hecho de que la máquina funcionara a medio gas.

Reconozco que tenía muchas ganas de ver a Children of Bodom. Había visto vídeos, había visto a sus componentes en otros cantares, pero no les había visto en el escenario. Por eso, aunque descafeinado, el concierto del pasado viernes se me vio salvado por los típicos momentos épicos en que abrazas al de al lado y dices ‘temazo’ (es la única palabra que me sale de la boca cuando me emociono en un concierto, lo sé). Creo que nadie se dejó la mano en el bolsillo a media noche cuando cayeron temas como ‘In your face’, ‘Everytime I die’ o ‘Hate me’, pero está claro que el último disco no ha calado muy hondo en los fans. A pesar de viejos hits como ‘Bodom Beach Terror‘, ‘Needled 24/7′ los primeros veinte minutos de concierto me parecieron un contínuo murmullo de ‘canto por lo bajini pero no me la se’ mientras Alexi paseaba los dedos como un poseso por el mástil de la guitarra. A eso le ganan muy pocos. Diez para Roope Latvala que demuestra una vez más que es un gran guitarrista y un señor, y cero patatero para Janne Wirman, ¿Alguien más tuvo la sensación de que estaba en su mundo en lugar de en La Riviera? Que no te toque tocar (valga la redundancia) el tecladito en algún que otro momento no significa que puedas entrar y salir del escenario como quien va en albornoz por su casa. Eso desluce mucho. Y lo conseguiste chavalote.
Personalmente me sobraron los contínuos parones/entradas-salidas (perdí la cuenta a partir del cuarto…) y celebré la entrega del público. Repito, que aunque más de uno ahogara un bostezo durante las canciones nuevas, los hits se dejaban sentir en una Riviera que coreaba y cantaba los solos de guitarra. Sin duda el público español es el único de hace un ‘lolololo’ imitando a un instrumento. Y a pesar de que la mayoría de los numeritos ‘componente VS componente’ me parecían prefabricados (una sombra del espítitu de antaño) agradezco a Laiho la voluntad de levantar al respetable y de hacer por parecerse a lo que era cuando se ahogaba en Jack Daniels.
Un concierto de hora y cuarto para una banda con potencial de diez que se quedó en seis, pero que me habría arrepentido de no ver si me hubiera quedado en el sofá de mi casa. A ver si dentro de otros x años hay más suerte.
PD: Dado que editar con paréntesis sobre el texto hace que quede horrible, agradezco las pertinentes correcciones (cinco años sin pasar por sala y no seis ni siete, Monsters of Rock 07, Metalway 09, sus últimas visitas) aquí en la postdata. ¡Gracias! (¡esto significa que alguien me lee!)